martes, 22 de enero de 2019

Bajar de peso con plantas medicinales


Plantas, novedosa fuente de moléculas antiobesidad

El sobrepeso y la obesidad son en conjunto los problemas de salud pública más comunes y alarmantes en todo el mundo.

Según reportes de la Organización Mundial de la Salud, la pandemia comprende unos 250 millones de personas obesas, es decir, un 7.0% de la población mundial, y esta es una cifra moderada que sólo abarca los casos registrados. Probablemente la cifra real llegue a los 500 millones.

En México se tiene contemplado que el 34.5% de mujeres y el 24.2% de hombres, ambos mayores de 20 años, padecen este mal. Para el caso del sobrepeso, se estima un 37.4 %y un 42.5% en orden respectivo.

Si se refiere a la población de entre 5 y 11 años, uno de cada cuatro individuos es obeso. En esencia, el sobrepeso y la obesidad son condiciones morfofisiológicas que se producen por el sedentarismo, una alimentación no balanceada y en gran medida por la predisposición genética. El peso corporal es mantenido cuando existe un equilibrio entre las calorías obtenidas en la ingesta y las que son empleadas, o “quemadas” durante alguna actividad
física-mental.

Cuando no se cumple esta condición y se retienen más calorías de las que el cuerpo demanda, se produce una acumulación paulatina de grasa que se refleja en el aumento de tejido adiposo. El tejido adiposo almacena principalmente triglicéridos o triacilgliceroles, pequeñas cantidades de fosfolípidos, colesterol y ésteres de colesterol.

Se cree comúnmente que los individuos obesos pueden aminorar su condición por el simple hecho de comer menos y hacer más ejercicio; sin embargo, existen pruebas científicas que no concuerdan con esta teoría. La obesidad es heredable de manera comparable a la estatura de los progenitores, tiene una mayor propensión genética que el cáncer de mama, la esquizofrenia y las enfermedades del corazón.

Diferencias puntuales en el peso son atribuibles a los factores genéticos y, a pesar de que en el medio actual se tiene un acceso casi ilimitado de calorías, la ganancia en peso por su consumo no parece exceder un rango de 3 a 4.5 kilogramos de peso corporal total.

Los genes asociados a la obesidad son reguladores precisos de la toma y gasto de calorías.
Por ello, aunque el obeso pierda peso, su organismo tenderá a compensar en todo momento los valores “normales” implícitos en su información genética. Por esta razón, mucha gente que pierde peso lo vuelve a ganar. Más allá de la discriminación por la apariencia física, el sobrepeso y la obesidad representan condiciones de alto riesgo que facilitan el desarrollo de
otras enfermedades como la diabetes, el cáncer, la osteoartritis y complicaciones cardiovasculares.

Es importante resaltar que los tratamientos para estos desórdenes representan una fuerte inversión económica, y es por ello que en este documento, damos las pautas para tratar esta enfermedad con plantas medicinales como una una de las opciones más viables para controlar el exceso de grasa, sobre todo cuando las técnicas más recomendadas como el ejercicio y la dieta simplemente no despiertan ningún entusiasmo ni motivación en la persona obesa.

En busca de la nueva generación de nutracéuticos, suplementos y agentes que disminuyan eficientemente la absorción de grasas en el intestino, se ha efectuado la exploración de productos naturales de plantas.

Un escrutinio reciente y extensivo de 106 especies de plantas pertenecientes a las familias Brassicaceae, Ericaceae y Fabaceae, mostró que sus extractos ejercen una inhibición en la actividad de la lipasa pancreática que va del 40 al 70%; siendo la manzanita, más comúnmente conocida en México como pingüica, (Arctostaphylos pungens), la más efectiva.

Los constituyentes principales de la pingüica son los taninos, que son derivados fenilpropanoides, cuyo representante mayoritario es el galotanino.

El diente de león (Taraxacum officinale) contiene además de flavonoides como la luteolina esteroides similares en estructura química a los presentes en la bilis, entre los que se encuentran la β-amirina y el taraxasterol

Se ha demostrado que el extracto etanólico (tintura) de Taraxacum officinale produce una inhibición del 86.3% a una media de la concentración máxima inhibitoria (IC50) de 78.2 μg/ml sobre la lipasa pancreática clásica in vitro. Complementariamente, experimentos in vivo fueron llevados a cabo con ratas sometidas a dosis orales que incluían extractos etanólicos de T. officinale mezclados con aceite de maíz, demostrando que una sola dosis oral disminuyó significativamente los niveles de TAG en plasma entre los 90 y 180 minutos. En el desarrollo experimental no se reporta algún efecto secundario en este modelo animal. Estudios posteriores son necesarios para esclarecer qué tipo de fitosteroles y compuestos fenólicos son los responsables de la actividad inhibitoria de la lipasa pancreática.

El romero (Rosmarinus officinalis) es una fuente de ácido carnósico, un compuesto que exhibe un elevado grado de inhibición de la lipasa pancreática in vitro e in vivo. La administración oral de ácido carnósico en ratas a una concentración de 20 mg/kg/ día, reduce la ganancia de peso neto así como la grasa epididimal. A la fecha no hay reportes clínicos sobre el efecto del ácido carnósico en humanos.

El té verde (Camellia sinensis), es una fuente natural de antioxidantes; estas moléculas son ampliamente recomendadas para prevenir miocardiopatías o para disminuir la frecuencia de mutaciones relacionadas con la aparición de cáncer.2 Los principales componentes del té verde son la epigalocatequina galata (EGCG), la cafeína, la teanina y las saponinas triterpénicas.

Se ha demostrado que la EGCG es capaz de disminuir el peso corporal de ratas con obesidad en altas dosis orales.

La cafeína, un pseudoalcaloide y la teanina, un aminoácido, han mostrado un efecto similar en la activación de la termogénesis y la consecuente quema de grasa.

Las saponinas triterpénicas del té verde poseen un efecto en la inhibición de la lipasa pancreática porcina en ensayos in vitro. Es por esta evidencia que el té verde se recomienda sin reservas en la fitoterapia contra la obesidad.

Hoy en día el empleo de extractos o productos naturales de plantas parece ser una alternativa antiobesidad novedosa y esperanzadoramente menos riesgosa que el empleo de fármacos de síntesis.






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