martes, 26 de febrero de 2019

Llega el hospital verde



La cara más natural de la asistencia sanitaria del futuro se está construyendo en un bosque de Noruega para ofrecer, a los pacientes y sus familias, un respiro físico y psicológico a los tratamientos estrictos y al aislamiento de la hospitalización
Vista del interior de la cabina. 

La psicóloga infantil Maren Østvold Lindheim trata a algunos pacientes que han quedado traumatizados por sus experiencias en hospitales, compartiendo con ellos, gracias al hospital verde, momentos de contacto con la naturaleza en la reserva natural aledaña al Hospital Universitario de Oslo (OUH, por sus siglas en inglés), donde ella trabaja.

En ese lugar se sentó sobre la hierba con un niño que había dejado de hablar hasta que, lentamente, la alegría de estar fuera de las paredes hospitalarias le estimuló a conversar con la psicóloga.

Lindheim ayudó a otro de sus pacientes infantiles a pescar en un arroyo cercano, donde el niño atrapó un pez y, a partir de ese momento esa acción es lo que ese niño recuerda del hospital y no el dolor, según la revista ‘Fast Company’.

Esta psicóloga es una de las impulsoras de un proyecto que para este medio marca “el futuro radical de los hospitales”: la construcción de un centro de atención que parece estar perdido en medio de un recóndito bosque, a solo cien metros de la entrada del OUH o Rikshospitalet, el hospital más grande del país.
Hospital verde, en medio de la naturaleza

Ideado por el estudio de arquitectura Snøhetta, este singular hospital verde o “retiro al aire libre” está en un exuberante bosque y cerca del arroyo Sognsvann, en la capital noruega.

También ha diseñado un edificio hermano, situado en un bosque de hoja caduca, entre robles y abedules, y con vistas a un estanque cercano, junto a otro de los hospitales más grandes de ese país nórdico, el Kristiansand, situado en la región de Sørlandet, en el sur del país, del cual este segundo refugio se encuentra también a una corta distancia a pie.

Ambos retiros, completados ya el pasado año, han sido diseñados para la Fundación Friluftssykehusetpara ofrecer a los pequeños pacientes y sus familiares un respiro físico y psicológico a los estrictos tratamientos y al aislamiento que suele implicar la hospitalización a largo plazo, según Snøhetta.Dos niños juegan y se relajan en la cabaña; hospital que está junto al centro médico más importante de la capital de Noruega. 

La cabaña de Oslo se llama Friluftssykehuset Rikshospitalet, y la de Sørlandet se denomina Friluftssykehuset Kristiansand.

Esta fundación proyecta construir y donar a distintos hospitales noruegos y extranjeros, una red de estas cabinas en medio de la naturaleza, para ayudar también a pacientes con enfermedades somáticas y a sus visitantes a conseguir el mejor manejo posible de la enfermedad.

Estos refugios de madera se adaptan a su entorno natural y proporcionan un espacio pacífico donde sus ocupantes y visitantes pueden beneficiarse de las cualidades terapéuticas de la naturaleza, según sus arquitectos.

“La naturaleza proporciona a los pacientes una alegría espontánea y les ayuda a relajarse. Estar en un entorno natural les provoca una calma renovada que pueden llevarse al hospital. Estos retiros contribuyen a motivarles a pasar por el tratamiento y ayudan a un mejor manejo de su enfermedad”

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