martes, 19 de marzo de 2019

La Ética de la Permacultura



La ética de la Permacultura esta dada por las creencias morales y las acciones en relación a la sobrevivencia de nuestro planeta. Abraza una ética tripartita:
Cuidado de la Tierra

Significa cuidar de toda las cosas vivientes y no vivientes; suelos, especies y sus variedades, atmosfera, bosques, microhábitats, animales y agua.

Nuestro Planeta es un conjunto de sistemas complejos, interdependientes, en proceso de evolución y fuera de nuestro entendimiento completo. Nuestra única alternativa es tratarlo con respeto y cuidado. Todas las especies, todos los procesos, todos los elementos tienen un valor en si mismo, mas allá de su valor monetario o funcional para el hombre.

Para poder hacer sustentable un diseño permacultural , se tienen que integrar con una perspectiva a largo plazo los ciclos naturales de materiales y los flujos energéticos dentro de los sistemas fundamentales para la vida.

Cuidado de la Gente

Este componente social toma en cuenta los derechos de toda la gente y de los pueblos a decidir sobre su vida. De manera que nuestras necesidades básicas de alimento, abrigo, educación, empleo satisfactorio y contacto humano de convivencia están tomados en cuenta. Aquí se hace evidente el problema de libertad y responsabilidad. Para garantizar el derecho a diseñar libremente el uso de los recursos básicos, es necesario llegar a un equilibrio entre las necesidades individuales y comunes. Si podemos proveer nuestras necesidades básicas, no necesitamos concertar con prácticas destructivas a gran escala contra la tierra. Esto da vida a la demanda ética de la justicia social: Todos los seres humanos deben tener el mismo derecho y acceso a los recursos y conocimientos.
Distribución justa de los excedentes y capacidades

Después de haber tomado cuidado de nuestras necesidades básicas y diseñado nuestro sistemas hacia lo mejor de nuestra habilidad, podemos extender nuestra influencia y energías en ayudar a otros a lograr este enfoque y construir una cultura verdaderamente sostenible y permanente.

No debemos olvidar, que también se trata de compartir con las generaciones que vienen, algo de la riqueza y de los recursos que el planeta nos está regalando en el presente, estableciendo límites al consumo y reproducción.

Entonces vemos que la ética de la permacultura se ocupa de los aspectos de los sistemas medioambientales, comunitarios y económicos.


La clave es cooperación, no competición.

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