lunes, 18 de mayo de 2020

Covid19 traerá la siguiente crisis: Alimentos


El mercado agropecuario enfrenta una dislocación inédita: por un lado, la producción está avanzando a niveles récord; y en el otro extremo, es muy difícil que la comida llegue a las mesas de las familias.

Por el lado de la oferta, el exceso está empujando a una baja en los precios; por el lado de la demanda, deprimida por el encierro, los precios están siendo empujados a la baja. Y en medio, las plantas de procesamiento que se han convertido en una trampa mortal para sus trabajadores: la mayoría migrantes.
Entre la deflación producida por las muy buenas cosechas y producción de ganado, en donde el problema crítico es la mano de obra para cosechar y criar y sacrificar; y la inflación producida por el desabasto de carne en cortes, por la disrupción en el transporte, por el racionamiento en las visitas al supermercado, se debate el mercado de productos agropecuarios, que se está convirtiendo en un sector crítico en la actual pandemia.

¿Cuál de los dos extremos predominará? ¿Los bajos precios al pudrirse el exceso de cosechas y de ganado al no haber manos para cosecharlos y transportarlos, con los agricultores forzados a regalar su producción? ¿O el alza de los precios de los alimentos en los supermercados ante la escasez de carne, arroz, cerdo y muchas frutas, que no alcanzan a llegar a las ciudades, en donde las centrales de abasto se han convertido también

Difícil saber en este momento si serán las fuerzas de la deflación o las de la inflación las que predominarán. En casa, por ejemplo, hubo algunas semanas en que no se podía comprar arroz, a ningún precio. Hubo un breve desabasto que afortunadamente se resolvió poco después. Pero el arroz, como el trigo, han subido de precios en los mercados internacionales, con grandes inversionistas acaparando estos dos cereales que pueden ser almacenados cuando los precios suben. Pero las frutas y las verduras son distintas. No pueden almacenarse como el maíz y los cereales, y deben de consumirse frescas. Hay muchas anécdotas de frutas y verduras pudriéndose en los eriales, sus precios por los suelos.

El mercado no acierta del todo a dar su veredicto. Muchos fondos de inversión dedicados a la producción y comercialización de agropecuarios, que cotizan en el mercado, se han desplomado en sintonía con el resto de las acciones. Y en general dichos fondos reflejan una presión deflacionaria proveniente de menor consumo global, o de que el consumo, reducido a la casa, no alcanza los precios que vemos en restaurantes y hoteles, en donde los alimentos se venden más caros.

El problema es que la latente crisis alimentaria no tiene un origen económico, sino sanitario. La producción y acervo de alimentos en la llegada de la pandemia era abundante, con los precios agropecuarios presentando una baja general durante las últimas décadas. El financiamiento para el sector es amplio, la productividad cada vez más elevada, la logística cada vez más eficiente. Pero la pandemia ha cambiado todo.

Los jornaleros se están infectando en el surco. Los choferes se enferman transportando los alimentos. Los dependientes mueren en los supermercados. La pandemia ha puesto a la sociedad global un precio muy alto para alimentarse: la vida de miles de personas, la mayoría de ellos migrantes pobres, que no han tenido más remedio que arriesgar, y perder, la vida, para nutrirse.

Si la pandemia prolonga sus efectos por meses, será difícil, con la cadena desde la producción hasta el consumo interrumpida por una mortandad elevada, que no haya una falta de oferta de alimentos en muchas naciones del mundo. Súbitamente, producir los alimentos localmente ha cobrado una importancia que no tenía, cuando el comercio global funcionaba normalmente.

El mayor exportador de trigo del mundo: Rusia, anunció la suspensión de sus ventas al exterior hasta julio, cuando llegue la nueva cosecha. Rusia sabe, por su historia, el valor estratégico, casi militar, del trigo en el mundo. Si la pandemia se alarga, no descartemos que la próxima guerra, en vez de cañones o aranceles comerciales, utilicen los kilogramos y las toneladas de alimentos como armas.

A Detalle

La incertidumbre en el sector primario se ve reflejada en la corrida negativa que han tenido los activos relacionados con dicho sector. Por ejemplo, los fondos que se especializan en la inversión en este sector han sufrido el impacto de la pandemia. El cierre total ha afectado el sistema de producción y colocación de alimentos.

… la deflación causada por la crisis sanitaria viene por ambos lados, por parte de la oferta y la demanda. Los costos de transacción se han disparado y la sobreabundancia relativa juega un papel importante en la exacerbación de dicho fenómeno, formando un caldo de cultivo para una crisis en el sector primario.

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