viernes, 1 de mayo de 2020

Las cosechas son buenas, pero no hay clientes para vender


La emergencia sanitaria ha impedido que el maíz, chile y mango puedan colocarse

Campesinos de poblados de Xalapa, Actopan, Alto Lucero y Emiliano Zapata dicen que la situación económica para ellos se ha complicado en esta temporada, pues aunque las cosechas de maíz, chile y mango, entre otros productos agrícolas, “han sido buenas”, lo que les falta son clientes “a causa del aislamiento por coronavirus”.

La cosecha de mango se encuentra prácticamente en su inicio y aunque en esta temporada se han realizado buenas cosechas, “simplemente faltan los clientes”, dijo Ernesto Aguilar, productor local.

La producción ha tenido durante este año un repunte que no se esperaba; las cosechas se han realizado en los poblados La Reforma, Santa Rosa, San Isidro, Ídolos y en la misma cabecera municipal de Actopan.

La oferta de la fruta se lleva a cabo a orillas de carretera en aquella zona, donde el kilogramo se oferta de 10 a 20 pesos, pero las ventas son escasas a causa de la falta de automovilistas, derivado del aislamientos por coronavirus.

Ante la falta de clientes algunos productores han tenido que llevar mango a municipios cercanos, como Naolinco, sin que logren un reporte en sus ventas.

En comunidades como Mesa de Guadalupe, Trapiche del Rosario y Santa Rosa, campesinos comenzaron a sembrar pepino desde hace tres años con la esperanza de contar con un cultivo que les garantice mayores ventas, en comparación del jitomate y el mango. En esos lugares también se siembra chile habanero y jalapeño, aunque sus cosechas no aparentan tener mucha demanda por la falta de clientes.
Jitomate, con pérdidas en Emiliano Zapata y Actopan

El cultivo de jitomate ha sido de los que más pérdidas económicas ha causado a campesinos de Emiliano Zapata y, principalmente, de la región de Actopan, ya sea por sequía, plagas o bajas ventas, manifestó el productor Jorge Aguilar Vázquez.

Las cosechas no fueron buenas en este año, a causa de pérdidas por plagas y sequía; la situación se complicó por la cuarentena, pues aunque las ventas repuntaron con precios que pueden ser hasta de 10 pesos por kilogramo, los comercios y grandes empresas realizan compras limitadas.

Durante años anteriores, campesinos cambiaron plantaciones de mango por las de jitomate y malanga.

Sin embargo, entre los que sembraron jitomate en la actualidad enfrentan deudas económicas, pues con la intención de procurar sus plantaciones solicitaron préstamos con algunas financieras, que ahora les es imposible pagar.

Para mantener y hacer productiva cada hectárea de jitomate se necesitan de al menos 150 mil pesos por año, lo que justifica, según el campesino, los precios elevados que suelen rebasar los 50 pesos en temporada, pues además necesitan recuperarse de las pérdidas por sequía y plagas.

Caña de azúcar tuvo buenas ventas en El Castillo

En el Castillo, comunidad de Xalapa, la cuarentena no ha causado estragos graves al sector agrícola, según su comisariado ejidal, Jaime Méndez.

En ese lugar se siembra caña de azúcar, que fue cosechada oportunamente para venderla a los ingenios La Gloria y El Modelo, ubicados en Úrsulo Galván y Cardel, respectivamente.

La producción cañera dejó ingresos económicos a los productores cañeros, que actualmente preparan sus tierras para volver a sembrar la gramínea.

En El Castillo también se siembra maíz y hay productores que aprovecharon las recientes lluvias para cultivarlo.

Dijo que aún es prematuro hablar de pérdidas económicas por falta de ventas, pues el grano apenas se encuentra en su etapa inicial de desarrollo y su cosecha se espera para dentro de cinco meses, cuando podría haber pasado la cuarentena e iniciado la recuperación económica, señaló.

En esa comunidad el campo es altamente fértil, por lo que también realizan la siembra de limón persa, aunque a menor escala que la caña y el maíz, con la esperanza de que en los próximos años puedan fortalecer sus ingresos económicos.
Café, sin cortadores por falta de ventas

En La Haciendita el café se queda en las plantas, pues a causa de la cuarentena por coronavirus no hay a quién venderlo.

Rosa María Carreto Luna, quien tiene familiares dedicados a la producción de café en La Haciendita, sostuvo que el corte se lleva a cabo entre los mismos miembros de la familia, pero para autoconsumo.

La pizca del grano apenas se realiza en unas cuantas matas de café, por lo que la mayoría del aromático se mantiene en las fincas, donde seguramente se echará a perder. Por otro lado en comunidades de Actopan y Alto Lucero la ganadería se encuentra en crisis a causa de la sequía y el robo de reses que no deja de ser constante, sostuvieron campesinos. En medio del anonimato por temor a represalias, señalaron que las pérdidas económicas son, más que por la falta de ventas por la cuarentena, por la escasez de agua y alimento que les impide tener ganado “bien nutrido”.

El abigeato sigue en aumento y que tiene mayor impacto en poblados de Alto Lucero, principalmente en Palma Sola.

Malbaratan piña por cierre de empacadoras

El cierre temporal de empacadoras y comercios mantienen a productores de piña del municipo de Isla con un exceso de esa fruta, que tienen que malbaratar para que no se les eche a perder durante la cuarentena por coronavirus (Covid-19).

Ricardo Farfán, uno de los afectados, manifestó que la tonelada de piña bajó de 8 mil a no más de 4 mil pesos, además de que el panorama advierte que podría complicarse durante los próximos días.

Son pocas las empacadores de piña que aún se mantienen con actividades a causa de la pandemia, además de que las tiendas y otros establecimientos que comúnmente compraban la fruta de plano no la han adquirido en esta temporada de aislamiento preventivo.

Los productores llevan sus cosechas de piña a una juguera para obtener algún recurso y evitar que se les quede, pero no les pagan más de 1.60 pesos por pieza, “lo que ni siquiera alcanza para recuperar lo invertido”, señaló Farfán.

En Isla aún hay cultivos que no han sido cosechados y que se están echando a perder, pues además las altas temperaturas y la falta de agua los afectan diariamente.

En municipios de esa región y en algunos mercados la piña se vende hasta en 20 pesos, por lo que han tenido la intención de organizarse para llevar sus productos en busca de mejores precios, pero no lo han logrado a causa de los costos de traslado.

Recordó que en 2001 los productores piñeros vivieron una situación similar, pues “llegó mucha piña enlatada de importación y acaparó casi todas las ventas”.

Las calles de Isla se encuentran casi paralizadas por el coronavirus y el comercio ni se diga, al grado de que a los productores de piña se les está quedando casi toda la cosecha, porque no hay comparadores.

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