miércoles, 1 de julio de 2020

El e-commerce y su misión de adaptarse al consumo sustentable




El comercio electrónico (e-commerce, como se le conoce globalmente) lleva varios años posicionándose como la mejor forma de comprar, no solo por su rapidez y accesibilidad, sino por la comodidad que le brinda al consumidor. Aunque muchos no lo sepan, en sus inicios tenía otro punto fuerte: era la opción más ecológica.

Sin embargo, con el pasar del tiempo la situación ha cambiado mucho, y ahora este sería uno de los canales de comercio más dañinos que podemos encontrar, sobre todo en países donde se incentiva al consumo masivo e irresponsable, como China y Estados Unidos. Temporadas de consumo como el Black Friday serían de las más contaminantes (1).

Pero, ¿Existe forma de “reconvertirlo” en una opción más positiva?
E-commerce, ¿herramienta de doble filo?

Si bien el e-commerce se posicionó inicialmente como una solución al daño medioambiental causado por el comercio tradicional, con el pasar del tiempo presenciamos algo distinto: el crecimiento significativo en el consumo, y la necesidad de embalar y enviar productos a diferentes ciudades y países, comenzó a incrementar la contaminación.

Es así como el e-commerce dejó de ser una alternativa positiva para los problemas planteados por la compra en tiendas físicas, y pasó a convertirse en una de las mayores preocupaciones de quienes buscan la protección del medio ambiente.

Casos como el del incremento del consumismo en China, y el surgimiento de festividades como el Día del Soltero, en el que se generan miles de toneladas de desechos, son solo la punta del iceberg (2).
La evolución hacia lo «ecofriendly«

Es por eso que en los últimos años también hemos visto el surgimiento de alternativas que buscan ser “ecofriendly”, brindando una experiencia similar pero sacando del medio aquellas variables que puedan generar contaminación en el camino. Algunas de estas son las siguientes:
Embalaje ecológico e inclusivo

Uno de los grandes problemas del comercio electrónico es la necesidad de embalar cada producto para su protección. No hablamos de una cubierta de una sola caja, sino de paquetes que pueden estar envueltos por varias capas de plástico, cartón, y papel que serán desechados (de forma inconsciente) en la mayoría de los casos.

Ante este problema han surgido alternativas de embalaje ecológico que disminuyen el uso de cartón, eliminan plásticos y adhesivos, e incluso se elaboran a partir de materiales reciclable o biodegradable.
Mercadeo sin folletos físicos

Otra alternativa que ha surgido es la de las plataformas de folletos virtuales, que en conjunto con las redes sociales, se han convertido en canales perfectos para que las cadenas mayoristas y minoristas den a conocer su oferta sin tener que imprimir miles de folletos. Son cada vez más las empresas que optan por promocionarse de esta manera.

Es por eso que actualmente los argentinos pueden conocer las ofertas de Coto (3), Walmart, Carrefour, entre otras cadenas, sin salir de casa ni tener que administrar y reciclar decenas de folletos cada mes.
Envío poco contaminante

Enviar un producto, nacional e internacionalmente, puede requerir del uso de automóviles, embarcaciones y aviones, lo que genera una contaminación cada vez mayor por el uso de combustible.

Ante esta problemática hemos visto el surgimiento de iniciativas que buscan disminuir el número de viajes (haciendo envíos de varios productos al mismo tiempo en vez de entregas individuales), así como de incentivar el uso de alternativas ecológica como repartidores en bicicleta.

El comercio electrónico todavía tiene un largo camino por delante para ser realmente una alternativa ecológica, sin embargo, al aplicar cambios como los señalados, es posible que este camino sea mucho más corto.

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