lunes, 24 de agosto de 2020

¿Qué pasa con el aceite de cocina cuando llega al agua?





Tan solo un litro de aceite usado puede llegar a contaminar cerca 40.000 litros de agua. Y esta es la cantidad de agua que consumo un persona por año en su casa.

A nivel medioambiental la liberación de aceites y grasas a los cauces de agua entregan contaminantes con elevada Demanda Química de Oxígeno (DQO) que afectan el intercambio gaseoso. Estas sustancias, una vez que entran en el medio acuático, se difunden por al superficie reduciendo la oxigenación del agua y su calidad físico-química poniendo en riesgo a las especies presentes en esos cuerpo de agua. Además, afectan la fotosíntesis ya que absorben la radiación solar solar necesaria para realizar ese proceso. 

Las grasas y aceites también pueden llegar a cubrir la piel y las branquias de los peces, generándoles asfixia y la muerte. 

El aceite usado podría ser utilizados para la producción de biocarburantes, jabones y otros usos en la industria química como ceras y barnices, impulsando el reciclado y disminuyendo su impacto ambiental.

Por todas estas razones, el aceite usado no debería arrojarse por el lavadero o pileta. Debería ser recogido por empresas especializadas que se encarguen de una adecuada disposición (incineración).

“El aceite al enfriarse se acumula en las tuberías y combinado con otros elementos y residuos de comida genera taponamientos que ocasionan desbordamientos de agua residual, lo que incrementa la posibilidad de perjuicio sanitario en la comunidad“, informó la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, que para prevenir y motivar a la ciudadanía a realizar reciclaje del aceite lanzó la campaña “Aquí empieza el río no lo contamines”. GEDSC DIGITAL CAMERA

Aceites y biodiésel

La inadecuada disposición de aceites de cocina en los lavaplatos o sifones pueden llegar a generar bolas de grasa que terminan taponando la redes de alcantarillado. 

En Europa, por ejemplo, todo el aceite usado que se recoge se emplea en la producción de biodiésel, lo que se traduce en el ahorro de energía fósil de un 21% con relación al uso de aceites crudos, así como en un ahorro de energía fósil del 96% respecto a la producción de diésel. Y es que cada kilogramo de aceite recogido se puede transformar en 0,92 kg de biodiésel, según el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de España. 

Recomendaciones para el tratamiento del aceite en casa
Usar rejillas en los lavaplatos para evitar el paso de residuos sólidos.
Limpiar con papel absorbente las ollas, cacerolas y vajillas antes de lavarlas.
En caso de un derrame de aceite en el piso, limpiar con algún material absorbente, aserrín o toallas de papel antes de lavar.

No descargar grasas, aceites y lubricantes en el desagüe de la cocina, inodoros o cualquier desagüe del hogar.
Después de dejar enfriar el aceite, utilizar un embudo y una botella plástica vaciar y verter el aceite con precaución. Luego llevarlo al centro centro de acopio más cercano.

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