Hongos y abejas: sinergia sustentable y productiva para comunidades que padecen hambre

 


El Vergel se ubica a 2 horas de la cabecera del municipio de Pijijiapan, en la zona Istmo-costa en el estado de Chiapas. El municipio tiene 52,362 habitantes. Los índices de marginación son altos: 85% de la población del municipio se encuentra en pobreza, el 26% padece hambre y desnutrición.

Particularmente grave es la situación de los niños que, al no disponer de 3 alimentos diarios, crecen desnutridos y vulnerables a muchas enfermedades. La tasa de morbilidad y mortandad entre los niños en la zona es muy alta.

El Vergel es una comunidad apartada de la cabecera municipal que no cuenta con agua potable, drenaje, energía eléctrica eficiente, telefonía, servicios de salud… La población mal vive de la agricultura tradicional. Los jóvenes emigran a las ciudades o a Estados Unidos para sobrevivir.
Mujeres y hombres caminan más de 30 kilómetros para llegar a la carretera que conecta a Pijijiapan con Tapachula. Encontrarse con el asfalto no es llegar como a un oasis en el desierto, representa un peligro más, ya que el lugar es tránsito de traficantes de personas, tratantes de blancas y pandillas como la Mara Salvatrucha.

En este contexto, en 2014, CENADIN AC, Centro Nacional para el Desarrollo Integral, identificó grupos de mujeres jefas de familia que mantienen la esperanza viva en un futuro mejor, e implementó un plan de acción, que inició en mayo de 2014, con la finalidad de contribuir a la seguridad alimentaria, principalmente de mujeres y niños de El Vergel que padecen hambre.

En una primera etapa, 80 mujeres indígenas jefas de familia se capacitaron en producción de hongos tipo seta, preparación de alimentos con setas y elaboración de conservas de este producto. 40 mujeres se organizaron en cuatro grupos de 10 para la producción de hongos tipo seta en micro invernaderos con riego tecnificado. La infraestructura productiva que manejan estos grupos de mujeres cuenta con un sistema de captación de agua de lluvia integrado a un depósito de almacenamiento de agua de 5000 litros. El micro invernadero tiene un espacio de producción de 30 m², en el que se pueden producir en 45 días hasta 360 kilogramos de hongos. Las mujeres, además de guisar en forma variada las setas, implementan técnicas de elaboración de conservas para darle un valor agregado al producto agrícola que tiene la finalidad de proporcionar alimento nutritivo a sus familias.

El cultivo de hongos tipo seta promete mucho para la regeneración y descontaminación de los suelos, y la absorción de compuestos químicos tóxicos en el agua. Además, los hongos establecen una simbiosis con las raíces de las plantas, de tal manera que reciclan materia inerte para convertirla en energía dinámica aprovechable para las plantas; incluso, expertos se preguntan si las plantas podrían sobrevivir sin la ayuda de los hongos.

Hay datos que confirman que los hongos no sólo tienen propiedades antibióticas, sino antiinflamatorias, anticoagulantes y antitumorales, como lo sostiene Paul Stamets, micólogo norteamericano. El valor nutricional de los hongos comestibles es notable, ya que constituyen una excelente fuente de proteínas por contener hasta 35% en base seca. Este dato es significativo si se compara con el 13.2% del trigo, 25.2% de la leche, 23.8 % en el pollo, 19.4 % en carne de res y 3.2 % en vegetales frescos. También contienen vitaminas como la B1, B2, B12, C, D, niacina y ácido pantoténico, así como ácidos grasos insaturados y un bajo contenido calórico.

Además, para producir un kilo de hongo requerimos 4.25 litros de agua. Este dato contrasta significativamente con la huella hídrica de un kilo de carne de res, que según el Jefe de la Iniciativa Global de Aguas de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, Cosude Fracois Münger, es de 15.300 litros de agua.

La producción de hongos tipo seta en invernaderos utiliza energías renovables, pues con sistemas fotovoltaicos se transforma la energía solar en energía eléctrica, elemento indispensable para impulsar el sistema de riego que suministra eficientemente agua a los cultivos de hongo dentro del invernadero.

Los hongos y las abejas


Paul Stamets relacionó a los hongos con las abejas después de notar que las abejas se alimentaban de micelio, vida vegetativa del hongo, que crece entre las virutas de la madera.

Las abejas polinizan la tierra, su labor es indispensable para que millones de plantas puedan dar fruto, y eso las sitúa en la base de la pirámide de la alimentación. Según palabras de Albert Einstein, la vida sin estos insectos sería un desastre global. “Al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”.

La abeja de hoy en día se enfrenta a una larga lista de amenazas para su salud. Nada menos que 61 diferentes variables pueden estar en juego en el trastorno del colapso de las colonias, el misterioso fenómeno responsable de la desaparición masiva de abejas en la última década.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) dice que hay 100 especies de cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos en todo el mundo, y 71 de ellos se polinizan con las abejas. Sólo en Europa, el 84% de las 264 especies de cultivo y 4000 variedades vegetales existen gracias a la polinización por abejas.

El micólogo Paul Stamets cree que los hongos tienen el poder de proteger a las abejas de los patógenos que amenazan sus colonias y nuestro sistema alimentario. Stamets dice: “Tenemos que ser innovadores para crear soluciones que ayuden a inclinar la balanza para ayudar a las abejas, y en última instancia a nosotros”.

Una manera de ayudar a las abejas es a través de la apicultura, pues con ello impulsamos la cría de abejas, además de producir la miel, producto que tiene un valor energético de unas 3.307 cal/kg. Absorbe con facilidad la humedad del aire. La glucosa cristaliza en la miel a temperatura ambiente, dejando una capa de fructosa disuelta sin cristalizar. La producción de miel y sus derivados es un producto altamente nutritivo, sobre todo para los niños, y de gran aceptación en el mercado.

El consumo de miel de abeja es altamente beneficioso para nuestro cuerpo y salud, ya que se ha comprobado que la miel es una gran fuente de energía, estimula la formación de glóbulos rojos porque posee ácido fólico, ayudando también a incrementar la producción de anticuerpos. Es antiséptico, antibiótico, preservador y endulzador natural. Si las personas consumen regularmente miel de abeja, enriquecen su alimentación, ya que esto tendrá un efecto emoliente por que ayudará a la digestión, vivificará y fortificará el pecho, los nervios y los pulmones. La miel contiene vitaminas B, C, D y E, además de minerales, agua y encimas. Sus efectos sobre la piel son excelentes, ya que cura úlceras, granos y toda clase de impurezas.

Ahora, el reto es que la comunidad de El Vergel, a la par de producir hongos, también se dedique a la apicultura, para produzcan miel de abeja y consoliden una sinergia que les facilite alimentos nutritivos, que sea sustentable y altamente productiva.

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